Las embarcaciones bajaban por el río Guadalquivír hasta el puerto de Cadiz, transportan las ánforas y tinajas que contenían el aceite de oliva procedente del interior de Andalucía. En las zonas costeras, el aceite de oliva era directamente transportado hasta los puertos de Málaga, Almuñecar o Adra, para su posterior envio a Roma, y de allí, a todo el Imperio, transcurría el siglo I de nuestra era. Dos mil años mas tarde, el aceite de oliva virgen que se consume es el mismo zumo de la aceituna que consumiera el emperador Augusto.
El esfuerzo en I+D que se ha producido a lo largo de todos estos años, ha tenido lugar en el campo de la tecnología de extracción, manteniendo intacto y natural el producto final, sín adición artificial de sustancias supuestamente enriquecedoras.
Almazara Casería de la Virgen ha sabido combinar de forma acertada tecnología y tradición; tradición heredada de una tierra en la que el aceite de oliva ha actuado de crisol para la configuración de la identidad del pueblo andaluz.